Después de una nueva fecha de las divisiones formativas desarrolladas en el Estadio Enrique de la Quintana, la semana nos desayunó con una denuncia mediática por parte del Club Estudiantes (oponente del día sábado) hacia nuestra institución. (ver nota en
http://www.infoeme.com.ar/noticia.asp?id=16821).
La misma derivó en la actuación de oficio por parte de policía de Olavarría, quien hizo las respectivas citaciones a las partes implicadas, llevando como sucede hace tiempo a otro movimiento que le resta al deporte.
Ante lo sucedido,
pasionhinojense expresa su absoluto desacuerdo ante la manera de actuar por los “supuestos” hechos, y se adhiere a desarrollar los mecanismos necesarios entre instituciones para que progresivamente vayan desapareciendo estos acontecimientos. Se habló de “gravedad” (no se niega), pero ni siquiera se estuvo presente en el problema. Esa es la “gravedad”, no estar, no participar, talvez ese pueda ser el primer grano de arena para que estos hechos no ocurran.
Como expresó Hugo Ditaranto en su libro “Un país para el olvido” donde dice: `Es como en las películas de cawboys, los buenos persiguen siempre de acaballo a los malos y atrás, muy atrás y casi inmóvil, siempre hay un hombre trabajando la tierra, es siempre muy fugaz su aparición en la pantalla. Y como en el cine los únicos que tienen los primeros planos, son los buenos y los malos, los que trabajan de verdad siempre aparecen muy atrás.´. . . `Pero el que aparece en segundo plano y que es imperceptible, el boludo que trabaja y ni sabe que salió en la película, por que jamás puede ir al cine es el único coherente de este relato, por que la verdadera vida nada tiene que ver con los primeros planos.´
Sabemos que la realidad de los clubes es tema recurrente en los medios de comunicación, donde se resalta la violencia que muchas veces enmarca los partidos de fútbol; sin embargo, esos mismos medios parecen negarse a reconocer que hay otra historia que contar, la real situación de la vida interna de estas instituciones y como esta puede influir para solucionar ciertos conflictos, que en general son potenciados por aquellos que se benefician con la misma violencia que critican. Naturalmente, esto también se vincula a un descuido sistemático de los medios académicos por la temática en cuestión, y a la vez, es consecuencia de la falta de iniciativa, recursos e interés de quienes dirigen las políticas estatales en materia deportiva.